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PODER IR AL CIELO fue la esperanza que la Santísima Virgen María dio al indio COROMOTO al aparecerse en nuestro país en el año 1652 cuando se iniciaba la evangelización de estas tierras. En efecto, la Santísima Virgen se le presentó, con un Niño en sus brazos y caminando sobre las aguas de una quebrada, a Coromoto y su mujer, ordenándoles “ir al sitio donde vivían los blancos para recibir el agua sobre la cabeza y así poder ir al Cielo”. (cfr. Hno. Nectario María en Tiempo de los Tiempos). Y fue así como los indios, guiados por “la hermosa Señora”, recibieron el don de la Fe Cristiana y la gracia del Bautismo, no sin pasar por dudas, penas, vicisitudes, rebeldías, etc., igual que nosotros las pasamos en nuestro camino hacia el Cielo, ese sitio que Dios nuestro Padre nos tiene preparado para después de nuestra vida en la tierra. Tal fue el caso del Cacique Coromoto, quien llegó incluso a huir hacia el monte sin haber completado su instrucción cristiana, ni haber recibido el Bautismo. Pero apenas se había adentrado en el bosque, fue mordido por una culebra venenosa y, al saberse mortalmente herido, comenzó a arrepentirse, pidiendo a gritos el Bautismo, el cual recibió en el sitio justo antes de morir. La mayoría de los hombres y mujeres cristianos recibimos el Bautismo, no como Coromoto justo antes de morir, sino más bien al nacer. Y el desarrollo de nuestra vida espiritual se asemeja mucho a nuestra vida natural: nacemos a la vida del Espíritu con el Bautismo y, para poder llegar a nuestra meta que es el Cielo, necesitamos desarrollar durante nuestra vida en la tierra, esa vida espiritual y la Fe recibida en el Bautismo. Para ir creciendo en la Fe Cristiana y en la vida espiritual tenemos a nuestra disposición los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, que es el alimento que nutre esa vida, y la Confesión, que es la medicina que la sana cuando se enferma por el pecado. El agua que hidrata nuestra vida espiritual es la oración, especialmente la oración de silencio. Oración, Eucaristía y Confesión
son los medios que tenemos para desarrollar y guardar la gracia
de la Fe Cristiana recibida en el Bautismo. Para poder llegar al Cielo que ofreció la Santísima Virgen María a los venezolanos representados por el Cacique Coromoto y su tribu, le pedimos a Ella, especialmente en esta semana en que conmemoramos su Fiesta: Nuestra
Señora de Coromoto, Patrona
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| ¿Puede
alguien salvarse fuera de la Iglesia Católica? |
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