Resumen Bíblico

SAUL, PRIMER REY DE ISRAEL

Saúl iba buscando las burras de su padre que se habían extraviado cuando se encontró con Samuel.

Dios le manifestó que éste era el elegido para ser rey. Lo invitó a su casa a comer y le explicó el plan de Dios. Luego, tomando el vaso de óleo sagrado, lo ungió como rey.

Saúl no se consideraba ni digno ni capaz para gobernar a su pueblo. Después que, a regañadientes, fue presentado al pueblo en Masfa, se retiró a su casa sin mayor interés por la realeza.

Cuatro meses después los amonitas sitiaron la ciudad de Jabes-Galaad, con humillantes amenazas. Dieron la noticia a Saúl cuando llegaba del campo tras sus bueyes. Indignado y sintiéndose rey, convocó a todos los hombres capaces para la guerra. Trescientas mil personas se pusieron bajo sus órdenes, atacando a los amonitas por sorpresa y, los que no murieron, fueron dispersados.

Todo Israel se sintió entusiasmado con su rey. Samuel convocó al pueblo en Guilgal, y allí fue coronado en presencia del Señor.

En una ocasión, Saúl ofreció el sacrificio como si fuera el Sumo Sacerdote. Samuel se indignó por esta temeridad del rey y le profetizó que su dinastía terminaría con él.

Saúl hizo la guerra a todos los enemigos que le rodeaban y siempre los venció. Por medio de Samuel, Dios le mandó que destruyera a los amalacitas, y que no perdonara ninguna vida ni se quedara con ningún botín. El ataque fue victorioso; pero Saúl perdonó la vida del rey Agat y se guardó lo mejor del ganado y de los trofeos. Entonces fue cuando Saúl fue rechazado por Dios.

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