Los Angeles
tienen inteligencia y voluntad, y son creaturas personales e inmortales.
(cf.Lc.20,36) (CIC 330) Son seres puramente espirituales, creados
por Dios.
Los Angeles
forman parte de esa realidad "invisible", también
creada por Dios, de la cual rezamos en el Credo:
"Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra,
de todo lo visible y lo invisible".
con
aprobación eclesiástica
P. Alfonso Alfonzo Vaz / Censor
26 de febrero de 1995